Qué es y cómo se convive con la disfagia

 La deglución es el proceso de un alimento o un líquido desde la boca hasta que llega al estómago, pasando previamente a su punto de meta por la faringe y esófago.

La deglución implica una rápida coordinación de los músculos y partes implicadas en el proceso, coordinado todo por el sistema nervioso central. Cuando algunas de estas partes implicadas no actúan o responden correctamente será cuando la persona tenga un trastorno o alteración en la deglución y padecerá disfagia, que será la dificultad o imposibilidad para tragar tanto alimentos sólidos como líquidos.

Hay múltiples causas de este problema, entre los cuáles están las enfermedades del ictus, el cáncer de cabeza y cuello, el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple, las lesiones cerebrales… pero también y en un gran porcentaje una de las causas es el envejecimiento, ya que con la edad el organismo cambia y aparecen patologías de origen neurológico.

Según el origen y determinadas enfermedades, la disfagia puede llegar a modificarse; pero por desgracia hay otras veces, sobre todo por la causa del envejecimiento, que no se puede curar; pero por contrapartida sí se puede llegar a convivir de una manera tranquila y segura con ella, y de manera importante, bien alimentados y nutridos.

El paciente con disfagia ha de presentar un estado nutricional y de hidratación adecuado para que ésto ayude a la positiva respuesta ante los tratamientos a realizar, ya que su cuerpo estará fuerte antes todas las acciones y ejercicios para su rehabilitación.

Hay muchas acciones de rehabilitación para su mejoría, pero lo más importante de convivir con esta enfermedad consiste en la correcta texturización de la alimentación presentada. Al final la seguridad en la alimentación será la clave para que no sucedan capítulos con complicaciones graves.

Seguridad en la alimentación:

  • Modificar la consistencia y la textura de los alimentos y las bebidas. Ingerir los alimentos y los líquidos en pequeñas cantidades para que sea más fácil tragarlos.
  • Preparar una dieta con productos o primeras materias que aseguren un valor nutricional adecuado para el paciente, de esta manera estará bien nutrido y mantendrá un buen estado de salud.
  • Adaptar los utensilios para comer, y de esta manera sea fácil tragar el alimento. Utilizar cucharas y tenedores pequeños y así la capacidad será menor.

Ejercicios de rehabilitación y medidas posturales:

  • Realizar técnicas y ejercicios que ayuden a estimular la musculatura y nervios de la boca para proteger al paciente de aspiraciones.
  • Practicar ejercicios de labios, lengua y mejillas para reforzar a la boca para cuando se vaya a ingerir alimentos.
  • Modificar a mejor la postura en el momento de comer. Posturas que mejoren la deglución como puede ser espalda recta y cabeza inclinada hacía el pecho.
  • Evitar hablar durante la comida, concentrarse en la acción que se está realizando. Se debe preparar el lugar o espacio donde se realizan las comidas con un ambiente tranquilo y sin distracciones.
  • En ocasiones se aplican inyecciones de toxina botulínica, o electro estimulación.
  • Y en otros pacientes, de manera más aislada, también se llega a realizar cirugía.
  • Con algunos pacientes con disfagia esofágica se requiere de medicamentos para reducir la acidez estomacal y el reflujo. Se trata esta condición gástrica para evitar el rechazo del estómago hacia los alimentos sólidos y líquidos que se vayan a ingerir.

Es muy importante siempre dirigirse a un profesional especializado para que nos pueda asesorar y aconsejar de cómo tratarlo, de cómo convivir con esta enfermedad, de que será mejor para cada caso… Hemos de ser conscientes que hay diferentes clases de disfagia, diferentes causas del porque se padece… y sobretodo que cada paciente es diferente y único.

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